Lenguaje de la Radio

¿Cómo es el enguaje en la radio?

 

El lenguaje radiofónico tiene su propia entidad porque cumple con los requisitos de todo lenguaje:

  • Está compuesto por un conjunto de signos con un uso social amplio.
  • Se enmarca en un proceso comunicativo e interactivo.
  • El emisor y receptor pueden intercambiar sus papeles, ya que los dos conocen la dinámica y comprenden los mensajes.
  • Existe una gramática conocida y asumida por los agentes que intervienen en el acto comunicativo que normaliza y regula el conjunto de signos.
  • La comunicación radiofónica es posible gracias al uso social del conjunto de signos (normativa) que permite no sólo que el emisor elabore un mensaje y el receptor lo interprete, sino que intercambien sus papeles.

El emisor debe conocer en profundidad las características del lenguaje radiofónico y de cada uno de sus sistemas para darle el protagonismo que el producto requiera y adecuarlas a las expectativas de cada formato.

Existen en radio dos dimensiones (la interacción entre ellas puede definir el grado de comprensión del receptor):

La dimensión semántica: repertorio de signos normalizados universalmente

La dimensión estética: la expresión de las variaciones que la señal puede sufrir sin perder su especificidad. El emisor debe elaborar un producto que no sólo atraiga al oyente, sino que le mantenga a la escucha a audición participativa. La transcripción oral de una palabra también tiene un valor estético (evitar las cacofonías), y de igual modo esto sucede en la música, los efectos y el silencio (un silencio demasiado largo puede parecer un error técnico). La dimensión estética es fundamental en la comprensión del mensaje (el mensaje existe en función de la interpretación que de él haga el oyente).

El producto radiofónico es la suma del contenido y la forma, y las dos son de igual importancia. El valor de uno y otro debe estar compensado. La dimensión semántica no puede estar supeditada a la estética ni viceversa. Forma y significado se funden y lo que escucha el oyente es el resultado de esta interacción.

Los mensajes, además de ser sonoros, deben ser radiofónicos, es decir, deben estar sujetos a la mediación que impone el canal (características propias del medio a instantaneidad, inmediatez, rapidez, simultaneidad).

La percepción radiofónica sigue dos fases bien diferenciadas (Balsebre): 

 1 fase acústica auditiva a las señales acústicas se convierten en un grupo de sensaciones auditivas.

2  fase auditiva radiofónica a las sensaciones auditivas pasan a ser elementos de un código de expresión. El conocimiento de este código por parte del receptor reforzará el proceso de percepción y descodificación del mensaje.

El sonido radiofónico, al ser percibido, provoca la creación de imágenes auditivas (producidas por las sensaciones que conducen al receptor a evocar lugares y situaciones reales o ficticias, pero con un alto índice de credibilidad). Importancia vital del tono, la intensidad y el timbre, además de la expresión fono-estésica. 


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